Luz verde al parque eólico de A Groba

La Xunta considera «viable» medioambientalmente la instalación de 11 aerogeneradores

mónica torres
baiona / la voz
30/12/2011
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La Xunta ha emitido la declaración de impacto ambiental del parque eólico Albariño I, promovido por la sociedad Eurovento en los municipios de Baiona, Oia, Tomiño y Gondomar. Con el documento, que llega justo cuando la tramitación estaba a punto de cumplir un lustro, se da luz verde al proyecto, al considerarse que es viable «siempre que se cumplan las condiciones que se establecen tanto en el informe como en el estudio de impacto ambiental y en la restante documentación evaluada».

La declaración obliga un férreo catálogo de medidas protectoras y correctoras relativas a la atmósfera, aguas, suelo, vegetación, fauna y patrimonio histórico artístico, así como un plan de restauración y vegetación de los terrenos afectados. Durante estos años de proceso, el parque ha sufrido modificaciones como resultado de los condicionantes surgidos y que hicieron que el promotor desistiera de 22 de los 48 megavatios de potencia proyectados inicialmente para su reubicación en otras áreas.

Por lo tanto, el parque está en la actualidad compuesto por once aerogeneradores de 80 metros de altura, con una potencia unitaria de 2.300 kilovatios y una total instalada de 25,3 megavatios. El proyecto asciende a 33.294.244 euros e incluye, además, la construcción de una subestación transformadora en la parroquia de Barrantes, en Tomiño.

Se contempla un plazo de ejecución de unos diez meses así como la apertura de 3.424 metros de viales de acceso y servicio a los aerogeneradores y el acondicionamiento de otros 3.498 de caminos ya existentes.

Según el plano del documento, habrá cinco aerogeneradores en Baiona, dos en Tomiño y cuatro en Oia. En este último es donde se han eliminado la mayoría de los otros diez planificados inicialmente, tras un informe de Turismo que alertaba sobre la incidencia paisajística sobre el sector costero de Oia, ante una interferencia visual en la contemplación del monasterio. Se insiste también sobre el compromiso del promotor para compatibilizar el parque con la práctica del parapente.

Las medidas correctoras y de protección ocupan casi una veintena de página y se desglosan en nueve apartados. Entre las cláusulas vincula el plan con un proyecto arqueológico previo al inicio de obra que tendrá que ser autorizado por la Dirección Xeral de Patrimonio y, durante la ejecución de los trabajos, la supervisión continua del arqueólogo director. El documento obliga además líneas concretas para preservar fauna y flora; tanto al ganado salvaje como a otras especies en peligro como los murciélagos poniendo también en relevancia la preservación de los humedales, como el del Alto das Abrutias.

Alerta de «graves e irreparables danos na zona»

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